SUPERSTITIO

18.06.2026

El vocablo 'superstitio', en su raíz latina, nombra a esta nueva serie poética y también a aquello que persiste y sobrevive como resto o testimonio. A la fe obstinada en signos cuya eficacia nunca termina de comprobarse, y a los cuales el autor transforma en materia poética, despojándolos de su sentido convencional para explorar sus dimensiones simbólicas, culturales e íntimas.

La siguiente narración seriada no organiza una reflexión sobre la creencia, sino una experiencia: la de habitar un mundo regido por fuerzas opacas, donde cada gesto ensaya una forma de protección frente a lo que ya se encuentra en curso. Cada poema despliega un inventario de rituales íntimos y heredados, de símbolos que prometen resguardo mientras revelan su fragilidad: amuletos que cuelgan como juramentos olvidados, monedas que deciden por nosotros, cruces y sales que apenas rozan el daño que buscan contener.

En ese entramado, la escritura se vuelve el talismán por excelencia: no porque asegure la salvación, sino porque insiste allí donde todo indica pérdida. El escritor, como un supersticioso de la experiencia, repite, invoca, dispone palabras como quien acomoda objetos cargados, aun sabiendo que ninguna combinación detendrá del todo la caída.

Amparado por la poderosa imagen que custodia la portada, el autor sabe que su palabra opera como un pequeño artefacto de resistencia —precario, cargado, inevitable—, donde aferrarse no indica garantía de sentido o de suerte, pero sí la única forma de no ceder por completo ante la disposición del azar.

1

Un círculo de tiza donde el mapa indique Salem

con otro idéntico a tu alrededor puede que sobrevivas

cada marca en el piso equilibra influencias

geometrías inestables, texturas de lo inevitable

como si fuera sagrado te comportarás

solo lo blanco y cristalino el dueño sabe conservar

mi casa ya fue protegida de todo el daño

la sal el diablo detesta

insípida, echada fuera y pisada por el más valiente de los hombres

a la postre, mata la envidia

la venganza es una rueda que termina donde vuelve a comenzar

y aquí está prohibido ingresar

2

Ya estaban completamente distribuidos

gustos y géneros que casi empiezo a romper

mi romance del siglo pasado fue escalofriante

toda relación consensuada es tonta dinámica de poder 

en el centro del almanaque, un micro desajuste mundial

en otro día martes cualquiera y en cualquier habitación 

trezidavomartiofobia no entiende razones

con malas noticias, señal de traición

tal vez no exista destino sin desatino

durante los últimos años nuestra lista de embarque solo supo empeorar

hasta hoy no he encontrado modo más apropiado de nombrar

la mala fama de tu amor

3

Actuar sin pensar, atar dos hilos

entre otras formas, tocar lo incierto

nueve veces alrededor del pulso

con ambas manos, lo cotidiano hechizar

sin separar la sal de la herida

porque no hay sangre si no hay deseo

mi sombra es una silueta de luz que enfermó

interrumpida la revelación

y aún así siento que sospecho

la fe es la certeza de lo que se espera

por más aberrante, nunca se divorcia

a la cabeza del delirio del corazón

4

La irresistible conquista

de las apariencias que te esfuerzas por mantener

los malvados, ya ves, raramente toman descanso

y del árbol del saber comen hasta atragantarse

superstitio, superstitio

la señal que te nombra el futuro borró

con una pizca de sal en tu hombro más hábil

al diablo supiste ahuyentar

superstitio, superstitio

el azar al que rezas apunta en tu contra

ni un segundo de presión implacable

vibra en el silencio posterior

no es solo otra oscura fantasía que tu perversa naturaleza proyecta

con la puerta abierta hacia su mortecino interior

hay cosas que es mejor no nombrar

en verdad no podría culparte, soy igual de pecador

5

Creer o reventar

algo a la altura de tu legado debes crear

algo real, algo tan falso

como una fotografía de lo que pudo haber sucedido

cuando es necesario un crimen, una representación

siempre intuí quién de todos primero caería

al corazón no hay herida que falle

más no querrás saber, a manos de quien

porque en la inminencia sigo a merced

es el martillo de Dios, mi amor

¿qué clase hombre será?

el hijo adoptivo menos querido de la ciudad

¡qué triste es inspirar lo que no se siente!

severos daños que en la conciencia pesan

hasta el día de hoy he hecho todo lo posible para desagradar

a las familias de buen apellido

cuando toda la miseria del globo terráqueo se reduce

a tu drama personal

tan difícil me resulta encasillar

los sentimientos filiales de un parricida

En progreso... 

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