Septiembre '26 - Joaco Burgos y una nueva residencia en Bebop Club

17.09.2026

Fotografías: Juana Ghezzi

Luego de un año de vertiginoso crecimiento, Joaco Burgos se presentó nuevamente en Bebop Club para protagonizar la segunda de sus funciones de los días lunes de septiembre, a las 22.30 hs. El ciclo se encuentra dedicado a "Desde lo Profundo", su tercer álbum de estudio, editado en el pasado mes de mayo, y el vínculo con el espacio porteño no es nuevo: durante el verano pasado, ofreció conciertos con localidades agotadas, construyendo una relación de cercanía con un público que ahora encuentra una nueva oportunidad para disfrutar de su repertorio.

La serie de funciones encuentra al compositor en un momento particularmente significativo de su trayectoria. "Desde lo Profundo" reúne doce composiciones y prolonga una discografía que comenzó con "Mi Lugar" (2022) y continuó con "Frenesí" (2024). El álbum tuvo su presentación oficial el 4 de agosto en el Teatro Coliseo, en una puesta de gran escala. De regreso a Bebop Club, su piano y su estupenda banda vuelven a ocupar el centro de la escena.

El cantautor se presentó en formato sexteto, acompañado por una sección de vientos y un invitado especialísimo: el legendario Nito Mestre, gestor de uno de los pasajes más emotivos de la nochoe. La dimensión de la propuesta permitió ensanchar las posibilidades tímbricas de las nuevas composiciones y situó al joven intérprete en diálogo directo con una tradición decisiva de la música argentina. Allí también puede rastrearse una de las claves de su singularidad: Burgos se nutrió de emblemas claves de nuestro rock como Charly García, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez, reconociendo en ellos distintas maneras de entender la canción, sin limitarse a reproducir sus fórmulas. Las incorpora, las procesa y las devuelve atravesadas por su propia sensibilidad.

Hay en ese procedimiento una conciencia poco frecuente para un músico de su edad: la capacidad de reconocer una herencia sin quedar subordinado a ella, convertir la admiración en materia creativa y hacer de la influencia un motor antes que un molde. Ese ejercicio de apropiación revela también el prodigio de una formación que todavía tiene un extenso camino por delante. Burgos no sólo compone e interpreta: su dominio del piano y los teclados, sumado a sus condiciones como cantante, le permite asumir la creación desde múltiples frentes, con una expresividad que encuentra en la interpretación otra dimensión de su escritura. La madurez y lucidez con la que articula melodía, armonía, voz y arreglos permite advertir en sus actuaciones algo más que una promesa: un músico en pleno desarrollo, dueño ya de herramientas que le permiten proyectarse hacia una obra de mayor alcance.

La formación que lo acompaña resulta esencial para trasladar esa búsqueda al vivo. Burgos comparte escenario con Fernando Samalea en batería, Martín Lema en guitarra, Federico Mindlis en bajo, Marco Merlo en teclados y Miranda Myndlis en voces, una alineación que articula el pulso de una banda de rock con la centralidad del piano y una sensibilidad próxima a la canción de autor. La presencia de músicos de gran talento contribuye, además, a potenciar las distintas capas de un repertorio que necesita tanto de la precisión como de la libertad interpretativa.

Burgos, formado en la música clásica y embebido de influencias del rock, el pop, el jazz, el tango y la música popular argentina, sabe hacer convivir sobre el escenario sus múltiples influencias. Reconociendo sus raíces sin quedar atrapado en ellas, se desplaza entre registros de autor y cierta herencia de la música urbana con el aplomo y el conocimiento de un consagrado. Y lo hace sin perder una identidad reconocible, amplificando los límites de cada pieza interpretada.

Con apenas veintidós años, Burgos atraviesa una etapa de expansión sostenida. El interés suscitado por sus canciones, la sucesión de conciertos en espacios de distintas dimensiones, su participación en festivales y encuentros internacionales, así como el diálogo establecido con músicos de generaciones precedentes conforman las coordenadas de un presente de creciente visibilidad dentro de la nueva canción argentina. Pero, más allá de la velocidad con que se suceden los acontecimientos, hay otro aspecto que permite comprender su presente: la temprana construcción de un lenguaje propio y la voluntad de profundizarlo. Tres discos en apenas cuatro años, una formación musical diversa y una actividad escénica cada vez más amplia delinean un recorrido que todavía se encuentra en plena expansión.

El repertorio presentado durante el pasado lunes en el selecto recinto palermitano recupera la proximidad propia del club: menos distancia entre intérprete y audiencia, más espacio para que cada arreglo respire y revele sus matices. En ese contexto, la composición del ascendente artista encuentra en el vivo una dimensión particularmente fértil. El piano deja de ser únicamente sostén armónico para convertirse en impulso, contrapunto y extensión de la voz; los teclados aportan nuevas texturas; la guitarra y el bajo delinean el cuerpo rítmico; la batería imprime precisión y movimiento, mientras los coros y el resto de la instrumentación ensanchan cada pasaje.

El resultado es una experiencia donde la sofisticación de los arreglos potencia la emoción de las canciones. Hay precisión técnica, pero también entrega; hay un cuidado evidente por la arquitectura musical, aunque la ejecución conserva espontaneidad y respiración. Es allí donde las virtudes de Burgos como compositor, cantante y tecladista encuentran una síntesis especialmente poderosa: acompañado por una banda capaz de comprender y expandir su universo, convierte el escenario en el lugar donde esas canciones terminan de revelar todo aquello que el estudio apenas anticipa.

Entre el legado del rock argentino y las inquietudes de una nueva generación, Joaco Burgos construye una obra en plena construcción. El piano funciona como raíz; la banda, como expansión; Buenos Aires, como paisaje emocional. Desde esas coordenadas, su inquietud sigue buscando aquello que el título del álbum anuncia: una zona íntima donde la experiencia personal pueda transformarse en canción y, finalmente, convertirse en impostergable encuentro.

Setlist:

DESDE LO PROFUNDO / EL RELOJ / ALGÚN FIN / EL LUGAR / AUNQUE SEA POR HOY / PODER / DISFRAZ / NO ME PIDAS QUE NO SEA UN INCONSCIENTE / CONFESIONES DE INVIERNO / BOTAS LOCAS / AMOR Y GUITARRA / MI LUGAR + IMAGINE + QUIERO DECÍRTELO / BRILLA / PRINCE / SIMONA / LA FORMA / DESOLACIÓN

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