Septiembre '26 - Baglietto y Vitale: la música de seguir eligiéndose

Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale poseen esa clase de vínculos que el tiempo no desgasta, sino que los vuelve más profundos. Treinta y cinco años después de haber comenzado a compartir un camino artístico, sendos referentes de nuestra música popular celebran una historia que encuentra en Bodas de Coral una nueva manera de mirarse.
El almanaque indica número redondo, y la denominación tradicional parece hecha a medida para esta sociedad musical inquebrantable. La cita los encontraría, nuevamente, en el Teatro metro de la ciudad de La Plata. Esta vez, sin embargo, sobre el escenario hubo una ausencia notable. Vitale no pudo formar parte del show por motivos de salud, aunque su lugar apareció ocupado, simbólicamente, y no es menor, por el inmenso legado que ambos emblemas de la cultura argentina construyeron durante décadas, junto a una banda que expande ese universo alrededor de un inconmensurable Baglietto: Jano Vitale en bajo, Rocky Fernández en batería, Marcela Galván en saxo barítono y saxo alto, Valentina Pérez en saxo tenor, Clara Lodi en trompeta y Julia Di Paolo en trombón.
A propósito del repertorio elegido para la ocasión, evidente resulta la connotación: hay algo de romance en esta sociedad artística y es fácilmente comprobable. El de Baglietto y Vitale es un compromiso sin fecha de vencimiento: treinta y cinco años de compartir búsquedas, escenarios, composiciones y caminos permiten entender que la permanencia no consiste necesariamente en permanecer idénticos. También implica cambiar, aceptar otros territorios y animarse a entrar en lugares que alguna vez parecieron ajenos: canciones de amor. ¿Por qué no?

Después de años ligados al rock, a la canción popular y a distintas formas de experimentación musical, durante el transcurso de su actual gira la dupla apuesta a un terreno que puede parecer distante de esas coordenadas, pero el desafío vale la pena. Cambiar implica, a menudo, crecer. Así es como la velada dio lugar a la interpretación de clásicos autoría de Leonardo Favio, Sandro, Nino Bravo y Joan Manuel Serrat. Canciones que alguna vez pudieron quedar asociadas a una determinada tradición de la música romántica vuelven bajo otra luz y bajo otra escucha.
Ese desplazamiento constituyó uno de los hallazgos del espectáculo. Las canciones dejaron de pertenecer a una época o a un género en exclusivo y pasaron a formar parte de una experiencia más amplia. Baglietto no necesita demostrar que puede cantar ese repertorio: simplemente lo incorpora a una historia musical que ya tiene detrás varias décadas. Y lo hace con la destreza vocal de un maestro.
Transcurrido el primer tramo del concierto, pudimos disfrutar de un pasaje dedicado a la prolífica tradición de rock nacional (desde bandas fundacionales como Almendra o Manal a formaciones contemporáneas como Divididos) y otro que recuperó el fértil cancionero de la Trova, territorio fundamental en la historia musical de Baglietto y de aquella generación que convirtió a Rosario en uno de los grandes centros de renovación de la canción argentina. Así, el repertorio sentimental dialogó con una memoria más cercana y personal.
Humoradas aparte, las llamadas 'invasiones rosarinas' aparecieron como una corriente subterránea que conectó diferentes momentos de la noche. No hay necesidad de separar estrictamente géneros ni épocas: las canciones pueden cruzarse porque también se cruzan las historias de quienes las hicieron y quienes las escucharon. En este sentido, central resultó la presencia de Fito Páez a través de dos composiciones fuertemente ligadas a la figura de Baglietto: "El Loco de la Calesita" y "Las Cosas Tienen Movimiento".
Hábil anfitrión de la velada platense, Baglietto supo convertir el entramado propuesto en palabra, emoción y relato, rumbo a la construcción de la identidad sonora de un concierto impecable. Entre canciones que posibilitaron amables discusiones sobre sus orígenes, amén de versiones contradictorias y pequeñas disputas resueltas con ironía, la memoria musical se presentó despojada de nostalgia; como un archivo que se recuerda, se discute, se corrige y se exagera. Tal es el último sentido de la música: jugar con ella.
Paradójicamente, la ausencia del gran Vitale volvió perceptible algo que muchas veces permanece oculto cuando dos músicos comparten escena: un vínculo artístico no está hecho solamente de presencia. También está compuesto por aquello que los años dejan en las canciones, en los arreglos, en las maneras de cantar y en la emoción de quienes eligen compartir el sano ritual de escucharlas.

Repertorio: ELLA YA ME OLVIDÓ / LUCÍA / CUANDO NADIE ME VE / CARTAS AMARILLAS / CANCIÓN DE ALICIA EN EL PAÍS / PARMIL / TEMA DE POTOTO / JUGO DE TOMATE FRÍO / CARTA DE UN LEÓN A OTRO / HISTORIA DE MATE COCIDO / DIOS Y EL DIABLO EN EL TALLER / LA VIDA ES UNA MONED / PENUMBRAS / MIRTHA, DE REGRESO / AMÁNDOTE / EL LOCO EN LA CALESITA / EL TÉMPANO // (bises) LAS COSAS TIENEN MOVIMIENTO / PENSAR EN NADA / TRATANDO DE CRECER
Próxima función: domingo 4 de octubre, en Quilmes.
