FOLENSTAR

18.06.2026

La serie "Folenstar" se presenta como una constelación en desplome: un universo donde la luz y la desintegración coexisten en constante fricción. En este giro idiomático, un anglicismo distorsionado que suena a 'estrella caída', se condensa una poética del desvío, de un lenguaje que busca nombrar lo inefable, pero siempre con el peso de su propia limitación. Los poemas giran alrededor de una inquietud central: el precio del resplandor, en una era marcada por la vacuidad, la sobreexposición y el desasosiego, donde el reconocimiento es tanto una promesa como una herida. La figura del creador emerge aquí como faro que recibe y traduce las perturbaciones del mundo, a costa de su propia integridad.

"Folenstar" no idealiza simplemente esa carga; la expone, la problematiza, la deja arder. Y en ese fuego se insinúa una pregunta recurrente, como un eco persistente: ¿es la salvación un destino, una trampa, o simplemente otro nombre para la compulsión de decir? De forma astuta, el autor traza una poética del resplandor en crisis: no la estrella como ideal, sino como un proceso inevitable de desgaste y desmoronamiento. En estos versos, la caída, antes que una tragedia aislada, es la condición esencial de la existencia; todo fulgor lleva consigo el germen de su ruina.

La voz que atraviesa esta serie —irónica, desencantada, y por momentos cruelmente perceptiva— se sabe parte de ese mecanismo: creador y residuo, antena y desecho, médium de una época sobresaturada de exhibicionismo, diagnósticos en altavoz y fetichización de la muerte. En el terreno propuesto, el estrellato se revela como un ciclo consumista, una mera mercancía, donde la escritura se convierte en un intento de supervivencia, pero también en evidencia de fracaso, en una búsqueda de asimilación antes de la destrucción.

En "Folenstar", se insiste en esa contradicción, lejos de pretender resolverla. Entre la pulsión por desaparecer y la necesidad de ser escuchado, los poemas construyen una ética incómoda: la de quien sabe que incluso la claridad puede convertirse en espectáculo, y que cualquier forma de redención corre el riesgo de ser otro idéntico artificio. Verso a verso, persiste un resto gravitacional que impide el olvido, una necesidad irrenunciable de transformar los escombros en lenguaje, de darle forma a la caída, de encontrar un ritmo propio en el derrumbe.

Y aunque la respuesta a la pregunta sobre la redención es esquiva —tal vez escribir no salve, pero sí deje constancia del incendio—, lo que persiste, y a pesar de todo, es la urgencia de seguir creando y denunciando como necesidad ética y estética.

1

Otro invierno cruento, voy contando muertos

entre atracciones de feria y fondos de piscina

mi juventud perdida se tragó 

la esperanza del nuevo Brian Jones

con los pelos de punta, apenas salvado

en temporada de rebajas se acabó la diversión

y es lo aburrido de mirarse al ombligo

cada lado manicomio cobra real dimensión

ya no quedan líneas que deba intervenir

la falsa promesa de lo impredecible quebró

toda posibilidad de regreso ha sido clausurada

otro gesto humano desprovisto de emoción

en medio de una horda de exhibicionistas del nuevo milenio

condenado me siento al tedio de un futuro eléctrico

soy la estrella del lado perdido

de mi pobre inspiración

2

De nuevo volver a empezar…

ha sido abrumador intentar encajar

otra cosa que no sea algo más decente

que uppercuts en Iberia

apropiado resulta hacer el racconto de una derrota

debidamente anunciada

acostumbrado a diagnosticar y retratar

solo la debacle ajena

en tiempos donde lo que en verdad importa es decorar

un reflejo de vanidad para la efímera estimulación

suele ser patético el modo en que la gente

adora desaforada y estelarmente

todo sea por otros quince minutos de fama

ensoñaciones que de la acción te alejan

hay aspirantes que llevan muertos mil almanaques bajo los huesos

hechos de por vida

3

No, esa puerta no

avanzar a oscuras puede ser aterrador

detrás, ya no quedan caras iluminadas por la falsa percepción

de una hipnótica cura total

en este hall of fame atiborrado de soldados veteranos

arquetipo de decrépito espectáculo

pagarás caro la entrada

nadie sale ileso de haber visto con demasiada claridad

hoy que no hay quien no esté indignado

por la pequeña porción de suerte que en vano le ha tocado

si hasta pareciera que lo a favor concedido

confabula y firma el daño

temporal celebridad, temporal celebridad

un día el amo te ascenderá

los conjurados son ambiciosos y aburridos

entre las multitudes me siento un extraño más 

4

Toda pista futura fue en vano

el tamaño daño humano hecho

caldo de cultivo que alimentas

por mera compulsión

el fundamento dogmático lleva doble moral

en primetime de TV aniquilan al próximo ídolo de tu especie

¿puedes conciliar el peligro de un artista frustrado pretendiendo dominar el mundo?

neonazis al poder

viste de pecado al enemigo y de virtud a su reflejo ideal

entre más cadáveres que disimulen a los de menor tamaño

y a lo espeso de la historia, de algún modo pasarás

castigando a los demás, fastidiándote a ti mismo

another die hard Lennon fan

hay tantas mentes enfermas, geniales o privilegiadas

detrás del muro de los lamentos, detrás del sol cayendo en Nepal

han sacrificado otra divinidad

5

Ni el poeta fértil ni la puta profana

un proxeneta es la excusa perfecta

al servicio del asco de otro artista irrepetible

y su serie de caprichos para ser tachados de la bucket list

sobre décadas que nacen de ombligo

el grado de incendio incide en cuanto lo decida

y el caro precio que se me exige no es el que siempre pretendo pagar

se trata de crear o matar

traigo asuntos nuevos de los que ocuparme

complacer con la vista toda subjetividad

nunca estrella, ella me mira encandilada

y entre tantas tentaciones no es el humo circulando lo que no deja de tragar


En progreso... 

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