FOLENSTAR

La serie "Folenstar" se presenta como una constelación en desplome: un universo donde la luz y la desintegración coexisten en constante fricción. En este giro idiomático, un anglicismo distorsionado que suena a 'estrella caída', se condensa una poética del desvío, de un lenguaje que busca nombrar lo inefable, pero siempre con el peso de su propia limitación. Los poemas giran alrededor de una inquietud central: el precio del resplandor, en una era marcada por la vacuidad, la sobreexposición y el desasosiego, donde el reconocimiento es tanto una promesa como una herida. La figura del creador emerge aquí como faro que recibe y traduce las perturbaciones del mundo, a costa de su propia integridad.
"Folenstar" no idealiza simplemente esa carga; la expone, la problematiza, la deja arder. Y en ese fuego se insinúa una pregunta recurrente, como un eco persistente: ¿es la salvación un destino, una trampa, o simplemente otro nombre para la compulsión de decir? De forma astuta, el autor traza una poética del resplandor en crisis: no la estrella como ideal, sino como un proceso inevitable de desgaste y desmoronamiento. En estos versos, la caída, antes que una tragedia aislada, es la condición esencial de la existencia; todo fulgor lleva consigo el germen de su ruina.
La voz que atraviesa esta serie —irónica, desencantada, y por momentos cruelmente perceptiva— se sabe parte de ese mecanismo: creador y residuo, antena y desecho, médium de una época sobresaturada de exhibicionismo, diagnósticos en altavoz y fetichización de la muerte. En el terreno propuesto, el estrellato se revela como un ciclo consumista, una mera mercancía, donde la escritura se convierte en un intento de supervivencia, pero también en evidencia de fracaso, en una búsqueda de asimilación antes de la destrucción.
En "Folenstar", se insiste en esa contradicción, lejos de pretender resolverla. Entre la pulsión por desaparecer y la necesidad de ser escuchado, los poemas construyen una ética incómoda: la de quien sabe que incluso la claridad puede convertirse en espectáculo, y que cualquier forma de redención corre el riesgo de ser otro idéntico artificio. Verso a verso, persiste un resto gravitacional que impide el olvido, una necesidad irrenunciable de transformar los escombros en lenguaje, de darle forma a la caída, de encontrar un ritmo propio en el derrumbe.
Y aunque la respuesta a la pregunta sobre la redención es esquiva —tal vez escribir no salve, pero sí deje constancia del incendio—, lo que persiste, y a pesar de todo, es la urgencia de seguir creando y denunciando como necesidad ética y estética.
1
Otro invierno cruento, voy contando muertos
entre atracciones de feria y fondos de piscina
mi juventud perdida se tragó
la esperanza del nuevo Brian Jones
con los pelos de punta, apenas salvado
en temporada de rebajas se acabó la diversión
y es lo aburrido de mirarse al ombligo
cada lado manicomio cobra real dimensión
ya no quedan líneas que deba intervenir
la falsa promesa de lo impredecible quebró
toda posibilidad de regreso ha sido clausurada
otro gesto humano desprovisto de emoción
en medio de una horda de exhibicionistas del nuevo milenio
condenado me siento al tedio de un futuro eléctrico
soy la estrella del lado perdido
de mi pobre inspiración
2
De nuevo volver a empezar…
ha sido abrumador intentar encajar
otra cosa que no sea algo más decente
que uppercuts en Iberia
apropiado resulta hacer el racconto de una derrota
debidamente anunciada
acostumbrado a diagnosticar y retratar
solo la debacle ajena
en tiempos donde lo que en verdad importa es decorar
un reflejo de vanidad para la efímera estimulación
suele ser patético el modo en que la gente
adora desaforada y estelarmente
todo sea por otros quince minutos de fama
ensoñaciones que de la acción te alejan
hay aspirantes que llevan muertos mil almanaques bajo los huesos
hechos de por vida
3
No, esa puerta no
avanzar a oscuras puede ser aterrador
detrás, ya no quedan caras iluminadas por la falsa percepción
de una hipnótica cura total
en este hall of fame atiborrado de soldados veteranos
arquetipo de decrépito espectáculo
pagarás caro la entrada
nadie sale ileso de haber visto con demasiada claridad
hoy que no hay quien no esté indignado
por la pequeña porción de suerte que en vano le ha tocado
si hasta pareciera que lo a favor concedido
confabula y firma el daño
temporal celebridad, temporal celebridad
un día el amo te ascenderá
los conjurados son ambiciosos y aburridos
entre las multitudes me siento un extraño más
4
Toda pista futura fue en vano
el tamaño daño humano hecho
caldo de cultivo que alimentas
por mera compulsión
el fundamento dogmático lleva doble moral
en primetime de TV aniquilan al próximo ídolo de tu especie
¿puedes conciliar el peligro de un artista frustrado pretendiendo dominar el mundo?
neonazis al poder
viste de pecado al enemigo y de virtud a su reflejo ideal
entre más cadáveres que disimulen a los de menor tamaño
y a lo espeso de la historia, de algún modo pasarás
castigando a los demás, fastidiándote a ti mismo
another die hard Lennon fan
hay tantas mentes enfermas, geniales o privilegiadas
detrás del muro de los lamentos, detrás del sol cayendo en Nepal
han sacrificado otra divinidad
5
Ni el poeta fértil ni la puta profana
un proxeneta es la excusa perfecta
al servicio del asco de otro artista irrepetible
y su serie de caprichos para ser tachados de la bucket list
sobre décadas que nacen de ombligo
el grado de incendio incide en cuanto lo decida
y el caro precio que se me exige no es el que siempre pretendo pagar
se trata de crear o matar
traigo asuntos nuevos de los que ocuparme
complacer con la vista toda subjetividad
nunca estrella, ella me mira encandilada
y entre tantas tentaciones no es el humo circulando lo que no deja de tragar
6
Posturas inconvenientes
los pormenores difieren del punto de vista adoptado
a cada lado se esconde la heterónoma necesidad
de este bendito tira y afloje
si sigo aquí es porque sigo lejos de sentirme a merced
de lo que más fervientemente desea
todo aquel que pone primero su pie
sobre la ardiente rueda del dinero
por el precio de crear me ha sido dado
la capacidad de detectar y destrozar
las boludeces que ya no quiero escuchar
desilusiona lo amargo de cierta belleza, falsas promesas
con la varita mágica nadie ha venido a tocarte
nadie por nosotros vendrá
¡se necesita tanto más!
la carne y la gran alma
mi contraparte preferido, dime en secreto y al oído
¡en que te has convertido!
un auténtico héroe de rock no es aquel caprichoso y tierno niño
que ante la primera fila no hace más que lloriquear
nunca podrás entender que no soy tan solo uno más
uno más que no hace mella en el montón
primus inter pares
¿a quién he hoy de liderar?, ¿a quién de liberar?
7
Muecas de satisfacción, encegueciéndote
¿hasta dónde es saludable alimentar el mito?
tu vampiro preferido ya no bebe de esa fuente
rápidamente, se ha consumido
con un poco de delirio y otro poco de olvido
lo has ganado en buena ley
la fama es aquello que otros te dan y te quitan
mientras asientes a puro placer
tan lunático te ves
en una habitación sin puerta de salida
no haces más que aplaudir de lleno
mientras ya nadie sigue de pie
deshaciendo por entero cuanto ayer idealizaste
sabes cómo conservar intacto eso que llaman actitud
complaciéndote con indiscreta felicidad
porque tu dependencia es emocional
el colapso de un artista prematuro y enloquecido
a estas alturas no resulta llamativo
sádica rutina
semanarios de dudosa actualidad encandilan a las masas
hurgando en la herida
prolongando agonías
el más eficaz mecanismo en abrazar
las flaquezas de cualquier mortal
mientras tanto y sin descanso, a tiempo están llegando
los mecenas de siempre
con la baraja lista para negociar la sangre que necesita
la tiranía de toda novedad
En progreso...