Agosto '26 - Gaspar Benegas en formato acústico (Guajira Bar, La Plata)

Crédito fotografía: Vane Roma
Agradecimiento: Julieta Miguelez
Ciertas canciones que entraron en el cuerpo de una generación ya no parecen pertenecerle del todo a nadie; el viernes pasado, en Guajira, Gaspar Benegas volvió a encontrarse con algunas de ellas. Un año después de su última visita acústica a La Plata, el guitarrista, cantante y compositor rionegrino regresó a la ciudad para atravesar casi dos horas de música en un formato que, lejos de achicar el universo del rock ricotero, consiguió ponerlo frente a frente con su núcleo más desnudo: una guitarra, una voz y un puñado de canciones que el público ya conoce de memoria.
Esta vez había algo distinto en el aire: era la primera presentación platense de Benegas después de la desaparición física de Indio Solari, y eso modificaba inevitablemente la escucha. No porque hubiera que convertir la noche en un homenaje solemne —Benegas tampoco lo hizo— sino porque, a partir de ahora, algunas canciones cargan con una dimensión nueva, además de funcionar como territorio de permanencia.
Y ahí se vislumbra una de las virtudes centrales de Gaspar: su relación con el universo de Solari viene de demasiado atrás y de demasiado adentro como para, naturalmente, colocarse dentro de esas canciones. Es parte de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado desde sus comienzos y participó de la construcción sonora de buena parte de la obra solista del Indio. Pero hay algo más profundo que el currículum: Benegas conoce el ADN Solari.
Conoce cuándo una guitarra tiene que ocupar el centro y cuándo tiene que correrse medio paso para dejar que aparezca la letra. Conoce aquella magia escondida debajo del riff, la tensión entre una melodía aparentemente sencilla y una guitarra que puede incendiarla desde adentro. Y conoce, sobre todo, esa particular manera de hacer que una canción de rock pueda sonar al mismo tiempo callejera, épica, amenazante y sentimental. Por eso sus versiones acústicas no son versiones suaves. Son, claramente, otra cosa.
El formato redujo el volumen, pero no necesariamente la intensidad. Al contrario: cuando desaparece la maquinaria de una banda eléctrica, quedan expuestos los huesos de las canciones. Y Benegas parece cómodo ahí, en ese lugar donde una frase de guitarra puede reemplazar a una pared de amplificadores y donde el silencio entre dos acordes también forma parte del arreglo. El público sabe hacer el resto. Lo que en un escenario multitudinario puede ser una descarga colectiva, en el acústico se convirtió, por momentos, en una conversación. En una continua intervención, de un lado y otro del escenario.
En Guajira, los fanáticos ricoteros pusieron color y calor desde ni bien iniciado el concierto, con esa ceremonia que ya no necesita presentación: las miradas cómplices, los celulares levantados, las remeras, los abrazos y, sobre todo, los clásicos cantos que aparecieron una y otra vez. Hay algo extraordinario en esa relación entre estas canciones y quienes las escuchan. Cuando llegan los clásicos de Patricio Rey, la sala se transforma en ese lugar extraño donde la memoria colectiva se encuentra a todo volumen.
Benegas, desde Patricio Rey a los Fundamentalistas, recorrió su repertorio entendiendo que respetar una canción no significa conservarla intacta; una canción vive porque puede cambiar de piel. En sus manos, hay himnos que cobraron suficiente humanidad. Algunas melodías adquieren una fragilidad inesperada, mientras que otras recuperan el filo. Él mismo dice sentir 'propias' muchas de esas composiciones.
Durante la velada, también, aparecieron los favoritos del universo Fundamentalista. Ahí el asunto cambió otra vez. Porque si en los temas de Los Redondos existe una memoria compartida, en las canciones de Indio solista aparece también la historia de un vínculo más reciente con el público; no por ello menos intensa. El resultado fue paradójico: cuanto más pequeño es el escenario, más evidente se vuelve la repercusión del fenómeno. Porque el rock ricotero nunca necesitó demasiado para organizar su liturgia…una guitarra alcanza.
Benegas, músico elegido para conservar y honrar una tradición, es también un artista que continúa construyendo su propio camino. La Mono, el proyecto que lidera junto a Lucas Argomedo y Ramiro López Naguil, nació desde el rock independiente y desarrolló una identidad propia, con discos como "Experimento", "Anomalía" y "Buen Finde". Y esa experiencia personal se filtra –inevitablemente- en su manera de tocar. Hay algo de La Mono en este acústico: la búsqueda de una identidad que no dependa de la etiqueta, la voluntad de llevar el rock hacia lugares menos previsibles y una devoción colectiva que convierte al proyecto en espejo de una comunidad. Por eso el anuncio de un próximo disco no funcionó como un dato al margen del recital. Fue una declaración de principios.
Durante la fría noche de viernes, en Guajira, el lazo entre Benegas y el universo de Patricio Rey volvió a hacerse indisoluble. Porque Benegas no parece interesado en convertirse en custodio de una obra ajena; su lugar es otro. Es el del músico que puede mirar hacia atrás sin dejar de avanzar. Y en esa doble condición se explica buena parte de la idoneidad de Benegas para habitar la obra de Solari. No porque reproduzca una fórmula, sino porque comparte con ella una cierta manera de entender el rock: como lenguaje, como oficio y como territorio de libertad.
Sobre el final del show, ya no hubo una división demasiado clara entre escenario y platea. Las voces se mezclaron. Los cantos ricoteros tomaron el control por momentos y el aguante apareció como parte constitutiva del espectáculo.
Una corriente de cuerpos y voces tuvo la obstinación de una canción que se niega a terminar. Benegas posee la capacidad de entender por qué hay ciertas banderas que necesitan seguir siendo izadas.
Setlist: UN ÁNGEL PARA TU SOLEDAD / EL TESORO DE LOS INOCENTES / TAREA FINA / ME MATAN, LIMÓN! / MI GENIO AMOR / EL ARTE DEL BUEN COMER / SALANDO LAS HERIDAS / NUESTRO AMO JUEGA AL ESCLAVO / ENCUENTRO ON UN ÁNGEL AMATEUR / Y MIENTRAS TANTO EL SOL SE MUERE / FLIGHT 956 / PABELLÓN SÉPTIMO / ETIQUETA NEGRA / PLATOS DORADOS / ROPA SUCIA / EL CHARRO CHINO / HABÍA UNA VEZ / YO, CANIBAL / OSTENDE HOTEL / JUGUETES PERDIDOS / LUZBELITO / MARIPOSA PONTIAC-ROCK DEL PAÍS / TODO UN PALO / JIJIJI
