Teatro / “BORGES Y YO” (Complejo Teatral de Buenos Aires)

11.03.2024

★★★

En el barrio de Palermo, en un café como tantos existen en Buenos Aires -¿cuántas cosas más porteñas que un café podríamos enumerar?- Andrea Bonelli se sienta en una mesa y comienza a escribir sobre una servilleta aproximaciones respecto al tango. Muchos años antes, Jorge Luis Borges ensayaba una definición que se le asemeja: el autóctono género musical refleja las vicisitudes del alma argentina. La búsqueda del sentido emparenta sendos acercamientos. En otra mesa de café, durante alguna especial oportunidad, Andrea recitará una poesía incluida en "Los Conjurados", el último libro editado de Borges y el favorito de la actriz; lo hará con la intención de convencer a María Kodama, respecto a la sesión de derechos de la obra de nuestro emblema literario y la posibilidad de convertir el incipiente proyecto en una obra teatral. Años después, sobre el escenario de la sala del Complejo Teatral de Buenos Aires, una singular propuesta permite converger a la literatura (más específicamente, el cuento, ¡ese diamante negro!), el tango y la actuación. La pieza posee un inmediato antecedente: fue representado por Hanna Schygulla, hace veinte años, en Francia y en Alemania. La mentora nos da la bienvenida desde París, justo cuando pasado, presente y futuro parecen confluir. Comenzada la función, una cámara captura el rostro de la intérprete, quien, a su vez, se proyecta en una pantalla. Su propia silueta, en sombras, se superpone sobre el registro audiovisual que la blanca tela reproduce. Reflejos duplicación…temas recurrentes en la obra borgeana. Como los espejos, los laberintos, las simetrías o el tiempo. Una duda nos asalta: ¿Borges escribe o se deja hacer para que otro lo escriba a él? ¿Recordaremos solo lo inevitable sin volver a verlo jamás? Tal vez, haya misterios que sea mejor no develar. Schygulla recopila siete cuentos originales de tan fundamental pluma, a quien la esencia porteña, tan atávica y secreta, no cesó en maravillar. Un aroma a inconfundible a principios de siglo XX, entre pampas, malevos y arrabales, prefigura un repertorio musical interpretado con sentimiento y sensibilidad por la estupenda Bonelli: "El Día que me Quieras", "La Última Curda", "Volver" y "El Choclo", entre otros, resultan los clásicos visitados. También, se incluirán registros instrumentales y arreglos de Peter Ludwig, ejecutados en piano (Shino Ohnaga) y chello (Cristina Titi Chiappero). Imágenes, vestuario y texto interactúan, durante toda la función, mientras la inmortal figura de nuestro escritor continúa estimulando recónditos paisajes de la imaginación.