Febrero '26 - Diego Presa Trío adelantó nuevas canciones en Club Social Cambalache

De cara a largas jornadas de grabación en La Cocina de Beti, y con miras a acomodar el pulso al ritmo de Buenos Aires —una ciudad que siempre lo recibe como a un porteño más—, Diego Presa regresó a nuestro país con un agenda abultada: un show en el clásico Club Cambalache de San Telmo y el anuncio de nuevas canciones que crecen despacio: con tiempo, calor humano y una paciencia que también es sinónimo de su oficio. Entre sesiones de estudio y caminatas urbanas, el cantautor sabe que este nuevo material, aún sin título asignado, no busca urgencias, sino profundidad. Todo a su debido tiempo; el proceso es tan importante como su resultante. Antes, lo espera una cita impostergable junto a su público para la noche del 6 de febrero.
Cuatro meses después de su última visita a Argentina, el gran cantautor montevideano retorna para deleitarnos en formato trío, trayendo consigo canciones novísimas y en estado de continuo crecimiento. La voz y la guitarra del uruguayo se entrelazan con el vital aporte de Nahuel Roht y Juan Ravioli, armando un tejido sonoro donde lo rioplatense se asume como consigna y respiración natural. La carga simbólica de esta maravillosa yunta es potente: el trío, estrecho y unido, tira y avanza en la misma dirección. El propósito es compartido, el camino común. Compañerismo, alianza y confianza. Esfuerzo en pos del bien de la canción.

San Telmo favorece especialmente un encuentro musical rioplatense sustentada en la guitarra criolla porque condensa memoria y cercanía. Sus calles empedradas, los bares con mesas pequeñas, la acústica natural de los clubes sociales y ese aire de barrio que resiste al paso de los años generan un clima de escucha atenta, casi confidencial. Es un territorio donde la canción no necesita imponerse: basta con decirse. El predominante instrumento, en este contexto, suena como idóneo instrumento de relato. Allí, las canciones encuentran un marco ideal para desplegarse sin apuro, en contacto directo con el público, como si cada acorde fuera parte de una conversación compartida. Esta es la belleza que Presa y su talentoso trío vinieron a ofrecernos generosamente.
El pintoresco Club Social Cambalache, en el corazón de San Telmo, asimismo lució como el espacio hecho a medida para este esperado encuentro: cercano, cálido, con esa mezcla de historia y presente que define al barrio. Esta vez, la casa se abrió puntual a las 22 hs. y sirvió de prólogo a la presentación de Alejo Villarino y Los Mismos.
Presa, eximio cantante y compositor propuso una escucha sin artificios, apoyada en la madera, las cuerdas y la palabra dicha con convicción. Esa que enalteció nuestra geografía como catalizador creativo, merced a recuerdos de Entre Ríos.

El set elegido, conciso aunque contundente, acentuó el clima: líricas que dialogan entre lo íntimo y lo urbano, lo inmediato y lo existencial, trazando un puente sensible hacia lo que vendrá después, cuando el escenario quede listo para el glorioso cruce del río. Otro más…
La visita de Diego Presa a nuestro país se desplegó como una experiencia de camaradería y sentido compartido, donde la música funcionó como puente entre orillas, memorias y afectos: allí estuvo presente el homenaje al recordado Palo Pandolfo ("Oficio de Cantor"), toda energía, admiración e inspiración, también al emblema coterráneo Alfredo Zitarrosa ("La Canción Quiere"), a quien Diego honró por su compromiso e ideales, inseparables de su lucidez creativa. Sendas filiaciones no operan como mera cita sino como pulsión viva dentro del repertorio.
La noche avanzó entre bellos arreglos en canciones nuevas para algunos oídos nuevos, aunque no se puede negar que gran parte de su querido público porteño se ha apropiado de ese universo sonoro que Presa viene construyendo con incesante inquietud desde hace mas de tres décadas.

Tres inéditos conformaron el itinerario de la noche: "Santos Lugares", "El Espacio" y "Federal", estaciones que ampliaron el mapa emotivo del concierto. El cantautor se mostró entusiasmado por piezas todavía tibias que encontrarán forma definitiva en ese mismo refugio sonoro que es la mencionada La Cocina de Beti (estudio de grabación de Juan Ravioli, dónde Presa anteriormente ha compuesto discos como "El Revés de la Sombra" y "Río").
Uno de los momentos más celebrados de la velada llegó mediante la participación de Julieta Díaz, colega y fan a la vez, como ella misma aseguró, quien cantó junto a Diego (desde abajo del escenario) versos finales de la canción "Melodía Simple" (que grabaran juntos en el EP "Visitante"), reforzando la idea de un dueto musical que se reconoce y se acompaña para crecer a la par.
La yunta rioplatense cumplió con creces las expectativas: el encuentro de tres músicos que, desde trayectorias y sensibilidades propias, deciden unirse en la suma de sus habilidades, reconociendo en esa (com)unión creativa una forma de pertenencia y de búsqueda, donde la memoria del Río de la Plata, el diálogo entre generaciones se transformó en canciones recreadas con respeto y lucidez, capaces de renovar lo conocido sin perder su raíz ni su intención original: la emoción duradera.

SETLIST: EL ESPACIO / MELODÍA SIMPLE / 1996 / SANTOS LUGARES / OFICIO DE CANTOR / FEDERAL / TODOS LOS BESOS PERDIDOS / LA CANCIÓN QUIERE / HOY LA CASA SE ABRIÓ